Internet Sociedad

Capitalismo vigilante: ya no eres el cliente, eres el producto

Hacer negocios con nuestros datos personales ha cimentado una nueva forma de acumulación de riqueza con Google y Facebook a la cabeza.

Recibimos información sobre las actividades que realizas fuera de Facebook, incluidos datos sobre el dispositivo que utilizas, los sitios web que visitas, las compras que haces, los anuncios que ves y la manera en la que usas sus servicios, ya sea que tengas o no una cuenta de Facebook o hayas iniciado sesión en ella. Asimismo, también recibimos información sobre las acciones y las compras que realizas dentro y fuera de internet por parte de proveedores de datos externos que están autorizados a proporcionarnos tu información.

Este fragmento fue extraído de la política de datos de Facebook, que casi nadie lee, pero que todos debemos aceptar si queremos usar los servicios de la plataforma, que son gratuitos y siempre lo serán, según promete la compañía.

Nada es gratis. Si no pagas por la pléyade de servicios que ofrecen plataformas como Facebook y Alphabet Google es porque tú eres el producto, no el cliente.

Dicho de forma precisa, tu información personal (incluido tu perfil psicológico), tus hábitos en internet (los contenidos que buscas y los que creas), tus gustos, tus fobias, en general tu comportamiento digital es el verdadero producto por el cual las compañías están dispuestas a pagar considerables sumas. Ellos, los anunciantes, son los verdaderos clientes de las plataformas. Nosotros, los usuarios, somos los que generamos el valor.

Nuestros socios nos pagan para que te mostremos su contenido, y nosotros diseñamos nuestros servicios para que el contenido patrocinado que ves te resulte tan útil y relevante como todo lo que se muestra en nuestros Productos”. Condiciones de Servicio de Facebook.

Para dimensionarlo veamos los números. Tu perfil en la red social representó una ganancia para Facebook de 7.37 dólares. Este es el ingreso promedio por usuario considerando los 16 mil 91 millones de dólares en ganancias por publicidad reportadas en el último cuarto de 2018.

¿Te gustaría que tus datos fueran realmente privados, encriptados, y que los contenidos estuvieran libres de publicidad? Pues tendrías, primero, que estar dispuesto a pagar por usar Facebook. La cuota sería de 7.37 dólares, es decir, la ganancia por usuario. Como es de imaginarse casi nadie se suscribiría.

Entonces, cuáles son las opciones para garantizar la privacidad de nuestros datos. Cerrar tu perfil es una medida radical. Varios lo han intentado pero al poco tiempo regresan, no sólo porque la red social es adictiva (los estudios dan cuenta de ello) sino por la necesidad de sentirse conectados con el mundo. Y aunque no tengas cuenta en la red social es probable que tu información esté en sus manos a través de los servicios de terceros, como ellos mismos lo declaran en su política de datos.

Ebay, por ejemplo, comparte con Facebook y Google datos de las compras que realizas. Tal vez esto no lo sabías, de lo contrario, tendrías que haber leído el acuerdo de términos y condiciones que aceptaste al hacer clic. Estos documentos se conocen como “contratos de adhesión”, pero en los hechos son una imposición que debemos aceptar si es que queremos realizar todo tipo de actividades y servicios en internet. Es el estándar en todas las plataformas digitales.

Los investigadores Ewa Luger, Stuart Moran, Tom Rodden de la Universidad de Nottingham revelaron en su investigación que estos largos y complejos documentos digitales se elaboran a modo de que los usuarios eviten su lectura, además de que pueden modificarse en cualquier momento sin tu consentimiento. El meollo es que en estos contratos se nos advierte que nuestra información puede ser compartida con terceros. Aceptamos los términos y condiciones sin estar informados plenamente. Nunca sabemos quiénes son esos terceros y para qué usarán nuestra información.

No nos confundamos, las plataformas no venden tus datos personales, por ello siempre claman en sus políticas de privacidad que nunca compartirán tu información con los anunciantes. Lo que venden son grandes volúmenes de datos conocidos como big data, con el fin de identificar tendencias en el mercado, mejorar sus propios servicios, crear contenido publicitario personalizado y diseñar nuevos productos.

¿Qué es el capitalismo de vigilancia?

Este modelo de hacer negocios con nuestros datos personales ha cimentado una nueva forma de capitalismo identificado por la profesora Shoshana Zuboffs de la Escuela de Negocios de Harvard, como Capitalismo de Vigilancia o Capitalismo vigilante

En un artículo publicado en 2015, en el Journal of Information Technology, la investigadora presentó por primera vez este concepto; plantea que las nuevas capacidades tecnológicas para almacenar grandes cantidades de datos no deberían analizarse como un tema meramente tecnológico, ni tampoco como la consecuencia natural del desarrollo digital, como nos lo han hecho creer quienes dirigen los gigantes tecnológicos como Google. Detrás existe una lógica de acumulación de capital informativo para lucrar con él.

Esta nueva forma de capitalismo tiene como objetivo predecir y modificar el comportamiento humano como un medio para generar ingresos y controlar el mercado”, expone Zuboffs.

Cuatro años después, los postulados de Zuboffs aparecen en su libro titulado ‘La era del capitalismo de vigilancia: la lucha por un futuro humano en la nueva frontera del poder, en el que profundiza estos conceptos. La autora detalla cómo hemos, sin percibirlo, entrado a una nueva variante capitalista en la que nuestra información se ha convertido en una mercancía, una materia prima que se oferta en los mercados de datos y que nosotros aceptamos como algo inevitable.

Zuboffs define el capitalismo de vigilancia como: la reclamación unilateral de la experiencia humana como materia prima gratuita para traducirla a datos de comportamiento.

Aunque algunos de estos datos se aplican a la mejora del producto o servicio, el resto se declara como un excedente de comportamiento patentado para alimentar avanzados procesos de fabricación conocidos como ‘inteligencia de la máquina´, y se integran en productos de predicción que anticipan lo que harás ahora, pronto, y después. Finalmente, estos productos de predicción se comercializan en un nuevo tipo de mercado para las predicciones de comportamiento, a lo que llamo, mercados de futuros del comportamiento”.

En el capitalismo vigilante la renuncia a la privacidad es el precio a pagar. En 2010, Mark Zuckerberg advirtió al mundo que la privacidad ya no era una normal social. En otras palabras, que a nadie le importa que sus datos circulen en la red a cambio usar gratuitamente las plataformas digitales. Pese a que en su momento estas declaraciones causaron escándalo, los hechos han confirmado que la mayoría de los usuarios no prestan atención al cuidado de sus datos personales. Ya sea por desinterés o por ignorancia.

Al no percibir consecuencias directas en el rastreo y uso de nuestros datos por parte de terceros, salvo en casos donde se cometen delitos, en internet el mercadeo de nuestra información es la norma. Mark sentenció que la privacidad ha muerto: nosotros la matamos al exponer detalles de nuestras vidas sin estar conscientes de lo que revelamos, sus alcances e implicaciones.

El escándalo de Cambridge Analytica, que simulando una investigación académica en el uso de una app accedió a la información personal de más de 50 millones de usuarios de Facebook, con el fin de elaborar perfiles psicológicos para crear contenidos electorales a la medida, en beneficio de la campaña presidencial de Donald Trump, evidenció cómo opera este modelo de capitalismo vigilante y su potencial de influir (manipular) a las personas tanto en el terreno político y el comercial.

A la fecha no existen datos concluyentes de cómo influyeron en los votantes, pero es un hecho que las prácticas para recolectar información personal, con o sin nuestro consentimiento, forman parte del cotidiano ecosistema digital.

Facebook y Google son los actores más visibles en estas acciones intrusivas. No sólo recopilan información personal en sus servicios, también usan a terceros para estudiar a sus competidores. Al momento de escribir estas líneas, Apple ha dado de baja aplicaciones de estas dos compañías de App Store, porque tenían como fin monitorear los hábitos de consumo digital de los usuarios de iPhone.

Con el mismo método usado por Cambridge Analytica, Facebook le pagó a usuarios (incluidos adolescentes) para que descargaran en sus teléfonos con el sistema operativo IOS, una aplicación con fines de investigación, la cual permitía acceder a sus datos para conocer cómo usaban los servicios de los competidores. En apariencia es una práctica inofensiva de estudio de mercado, la cuestión es que esta acción viola las políticas de privacidad Apple.

Los usuarios se han convertido en los productos, así lo corroboró Tim Cook, CEO de Apple, cuando expresó su opinión sobre el escándalo de Cambridge Analytica:

“No estaría en esta situación (de Facebook). . . La verdad es que podríamos ganar un montón de dinero si monetizamos a nuestro cliente, si nuestro cliente fuera nuestro producto. Hemos elegido no hacer eso “. Tim Cook.

El modus operandi de Facebook le ha significado una ventaja sobre sus competidores. El proyecto Onavo, una app que funcionaba como un VPN, (una red privada virtual), —también esta app fue prohibida por Apple— le permitió a la compañía de Zuckerberg monitorear los hábitos de consumo de internet en teléfonos y saber qué otras aplicaciones utilizan las personas. Gracias a ello descubrieron que la gente estaba dejando de enviarse mensajes por Facebook para utilizar a gran escala WhatsApp. Con esta información, Facebook decidió comprar WhatsApp en 2014, porque gracias a los datos recolectados se pronosticó que el servicio de mensajería instantánea triplicaría su base de usuarios.

También descubrieron que los adolescentes ya no usan Facebook, sino Snapchat, la cual intentaron comprar pero la oferta fue rechazada por sus fundadores. Para preservar su dominio, Facebook ha copiado algunas de las funciones de Snapchat para usarlas en Instagram y atraer a los adolescentes. A mayor número de usuarios, más recolección de datos que se traducen en mayores ganancias.

¿Cómo llegamos al Capitalismo vigilante?

No es Facebook quien inventó el modelo de negocios de los datos personales, sino Google ahora Alphabet.

Zuboffs identifica al gigante de internet fundado por Larry Page y Sergey Brin como pionero, descubridor, elaborador, experimentador, modelo a seguir y centro de difusión del capitalismo vigilante.

En sus primeros años, Google comenzó a recolectar un cúmulo de datos derivados de las búsquedas de millones de personas alrededor del mundo. Cada palabra de búsqueda, cada consulta a Google representaba el pensamiento de una persona que, agregado al de millones, resultaba en una capacidad sin precedentes para predecir tendencias sobre lo que acontecía en el mundo.

En Google podían saber qué buscaban las personas pero desconocían el porqué. En ese tiempo el buscador recibía 150 millones de consultas al día en más de 100 países. El equipo de ingenieros no tenía claro qué podían hacer con dicha información hasta que Amit Patel, uno de los primeros ingenieros que trabajó en Google, experto en minería de datos, encauzó sus esfuerzos para a darle sentido a la información que no estaba estructurada. De este modo, articularon la información con algoritmos para desarrollar modelos predictivos de tendencias, las cuales se usaban para elaborar predicciones de comportamiento colectivo, que se comercializan al igual que los anuncios.

Google se convirtió en el centro del capitalismo vigilante y actualmente sigue siendo el principal nodo en la red para predecir tendencias globales. Procesa 40 mil búsquedas por segundo, esto es 3 mil 500 millones al día, que representan mil 200 billones de búsquedas al año.

Tres factores marcaron la expansión de esta vigilancia capitalista, por un lado el ataque a las Torres Gemelas en 2001, lo que cambió para siempre el modelo de recolección de datos personales y dio legitimidad al gobierno de Estados Unidos para expandir los desarrollos tecnológicos de vigilancia, violando la privacidad de las personas bajo el pretexto de la “Guerra contra el Terrorismo”.

Las revelaciones del Edward Snowden, ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), descubrieron la estrecha colaboración entre el gobierno y las empresas privadas para el monitoreo constante de las personas, sean o no sospechosas de cometer algún crimen.

El segundo factor es el desarrollo del Neoliberalismo como modelo económico predominante. Bajo la premisa de que el mercado se regula con las reglas del mismo mercado, se abrieron las puertas para que las empresas tecnológicas, Google y posteriormente Facebook, así como todo el universo de startups, crecieran sin ningún tipo de regulación.

Al encontrarnos en terrenos desconocidos ante los desarrollos tecnológicos, los dueños de las plataformas proclamaron al mundo que ellos mejor que nadie y que cualquier legislación, tenían la legitimidad y conocimientos suficientes para regularse así mismos.

A nivel mundial, sólo la Unión Europea ha avanzado en una legislación de protección de los datos que otorga herramientas de defensa a las personas frente a los gigantes de internet. Aunque la regulación llega tarde, tras 20 años de ausencia normativa (considerando que la ley se aprobó en mayo de 2018 y Google se fundó en 1998), es un precedente que otros gobiernos alrededor del mundo deberían seguir.

El tercer aspecto que dio forma a este capitalismo vigilante es de orden tecnológico. Hal Varian, economista en jefe de Google Alphabet, considerado el creador del modelo publicitario de la empresa, explicó los fundamentos computacionales, la base técnica para recopilar información que posteriormente se vende. En un artículo publicado en 2013, titulado “Más Allá del Big Data”, expuso:

Ahora existe una computadora en medio de la mayoría de las transacciones económicas. Estas transacciones realizadas por computadora permiten la recopilación y el análisis de datos, la personalización, la experimentación continua y la innovación contractual. Aprovechar al máximo el potencial de estas nuevas capacidades requerirá una sofisticación cada vez mayor para saber qué hacer con los datos que ahora están disponibles”.

Siguiendo las ideas de Varian, las interacciones mediadas por computadora permiten cuatro usos:

  1. Extraer y recopilar datos. Esto es conocido como minería de datos. No sólo se refiere a la información que los usuarios generan y comunican expresamente, también son los datos extraídos de nuestras interacciones desde aspectos técnicos, contenidos en las llamadas cookies (el tipo te conexión a internet, ubicación, sistema operativo, entre otros), hasta patrones de comportamiento y hábitos de consumo, ( los contenidos que vemos, estados de ánimo…).

  2. Personalización. Entre más información recopilan de nosotros, mayor conocimiento tienen sobre nuestros gustos y preferencias, lo que se traduce en contenidos, productos y publicidad a la medida. Si tengo predilección por películas de acción, Netflix me recomendará más contenidos de este tipo. Si he buscado marcas de tenis. Google me ofrecerá resultados patrocinados por tiendas deportivas. Todas las personas que usamos internet estamos familiarizados con las recomendaciones de las plataformas. Se percibe como algo normal, a igual que nos parece natural el usar el control remoto de la televisión. Lo que está revolucionando es la capacidad de las plataformas para predecir nuestro comportamiento.

  3. Experimentación. Con el cúmulo de datos en poder de los ingenieros, científicos computacionales y todo aquél con un conocimiento avanzado en informática, es posible realizar experimentos con ilimitadas aplicaciones. Han Varian refiere que en internet es relativamente fácil realizar experimentos usando el tráfico, cookies, nombres de usuario, áreas geográficas, etc. Cada vez que usamos Google, el buscador realiza algún experimento sin que nosotros lo notemos. Al año ejecuta unos 10 mil experimentos sobre búsquedas y anuncios.

  4. Monitoreo e innovación contractual. Varian explica: “Debido a que las transacciones ahora están mediadas por computadora, podemos observar un comportamiento que anteriormente no era observable y escribir contratos en él”. Para ejemplificar pongamos el siguiente caso. Un gerente le pregunta a su chofer si utilizó el auto de la compañía el fin de semana. El chofer responde que no, porque estuvo en su casa todo el tiempo. Sin embargo, al revisar el GPS, el gerente descubre que el auto estuvo en circulación en varios puntos de la ciudad durante el fin de semana. El monitoreo de las interacciones medidas por computadora permite la verificación de los acuerdos en las relaciones contractuales. Un aseguradora podría fijar sus tarifas en función de datos privados filtrados por terceros.

Nunca antes en la historia de la humanidad se había tenido la oportunidad de registrar cada uno de los movimientos, actividades y hábitos de las personas. Hoy es posible gracias al uso de las computadoras y dispositivos móviles en prácticamente todas las esferas sociales. Los alcances y consecuencias de ello aún son desconocidos por todos nosotros, pero quienes tienen la capacidad de recolectar esa información y usarla, determinan las nuevas fuentes de poder y generación de riqueza.

Sabemos lo que quieres antes que tú

La inteligencia artificial, el big data y el aprendizaje automatizado (machine learning), han permitido a las plataformas crear poderosos algoritmos capaces de predecir nuestro comportamiento. Estas predicciones son vendidas a los anunciantes con el fin de que nos envíen publicidad personalizada. Entre más precisas sean las predicciones, mayor será el margen de ganancia.

¿Qué tiene de negativo este modelo? De nuevo, tomemos a Facebook como ejemplo. En un documento interno de la empresa, filtrado a The Intercept se expone:

La capacidad de Facebook para ´predecir el comportamiento futuro, que permite a las empresas dirigirse a las personas sobre la base de decisiones que aún no han tomado, potencialmente le daría a terceros la oportunidad de alterar el curso anticipado de acción de un consumidor.

Facebook usa inteligencia artificial con su plataforma conocida FBLearner Flow, la cual es capaz de reutilizar algoritmos en diferentes productos y escalar su capacidad para ejecutar miles de experimentos personalizados de forma simultánea. Pueden realizar hasta seis millones de predicciones por segundo.

Ya no verás el anuncio de un auto sólo porque buscaste la palabra “auto”. Ahora lo verás porque, de acuerdo con la información personal que tú compartes —quizás te quejaste en un post de tu actual vehículo— Facebook predice que en tu mente gira la idea de cambiar de marca de auto por las diversas señales que dejas en tu actividad en línea, sin que tú lo notes. Esto se interpreta como un aviso para los anunciantes, quienes en respuesta te bombardean con publicidad con el fin de evitar que cambies de marca y te vayas con el competidor. A este servicio Facebook le llama “predicción de lealtad”.

Los detalles de cómo funciona la predicción son un secreto, al igual que los algoritmos de Google, pero es cada vez más común ver anuncios relacionados con nuestras actividades y estados de ánimo, y no sólo con nuestras búsquedas de información, como ha sido el modelo tradicional. Por ello se ha rumoreado que Facebook usa el micrófono de nuestros teléfono para espiarnos. La realidad es más sencilla: elaboran modelos de predicción de nuestros comportamientos en línea por lo cual tenemos la sensación de que nos espían.

¿Es esto una violación a la privacidad?

Dejemos que el mismo Mark Zuckerberg te responda. Retomamos sus palabras del encuentro que sostuvo con periodistas en abril del año pasado.

Hay muchas ideas erróneas en torno a lo que hacemos que creo que no hemos logrado aclararlo durante años. Entonces, primero, la gran mayoría de los datos que Facebook conoce sobre ti es porque tú elegiste compartirlos. ¿Verdad? No te están rastreando. Hay otras compañías de Internet, agentes de datos o personas que podrían intentar rastrear y vender datos, pero nosotros no compramos ni vendemos. En términos de la actividad publicitaria, quiero decir que es una parte relativamente menor de lo que estamos haciendo. La mayor parte de la actividad es que la gente realmente comparte información en Facebook, por lo que la gente entiende la cantidad de contenido que hay, porque la gente coloca todas las fotos e información allí. (…) la gente cree que venderemos datos a los anunciantes. Nosotros no. (…) va en contra de nuestros propios incentivos. Incluso si quisiéramos hacer eso, simplemente no tendría sentido hacerlo. (…) podemos hacer un mejor trabajo explicando esto y haciéndolo comprensible, pero la realidad es la forma en que ejecutamos el servicio: la gente comparte información, la usamos para ayudar a las personas a conectarse y mejorar los servicios, y publicamos anuncios para convertirlo en un servicio gratuito que todos en el mundo pueden pagar.

Analicemos las palabras de Zuckerberg para precisar.

1. En efecto, como se ha explicado líneas arriba, el negocio de las plataformas no es vender los datos personales, sino recolectarlos para generar nuevos servicios, desarrollar modelos predictivos de consumo y microsegmentación, que es por lo que realmente pagan los anunciantes.

2.Facebook no rastrea nuestra información en su red social porque ya está en su poder. Además, sí tienen acceso a un cúmulo de datos personales que les proveen sus socios, es decir, otras plataformas o desarrolladores de aplicaciones con las cuales tienen colaboración, con el sólo hecho de que en los sitios de terceros incluyan los botones de me gusta o las herramientas de análisis operadas por Facebook. Como se ha documentado, con sus aplicaciones monitorean las actividades de usuarios en otros servicios de la competencia. La empresa puede combinar datos de los usuarios de sus subsidarias Facebook, Instagram y Whatsapp para crear una base de datos única preservando un dominio en el mercado en el que los usuarios no tienen más alternativas.

El 5G traerá más vigilancia para el consumo

El avance del capitalismo vigilante llegará a una etapa aún más invasiva. Con el desarrollo del internet de las cosas, en el que los objetos de uso cotidiano estarán conectados a internet, habrá un monitoreo permanente a través del uso de sensores. Se conoce como la computadora ubicua porque está en todos lados. Tu televisión se conectará con tu refrigerador, que a la vez se conecta con tu despertador… La capacidad de moldear nuestro comportamiento al estilo de la psicología conductista dejará ser parte de una trama de película de ciencia ficción para ser una realidad, porque los dispositivos mediados por computadora estarán encaminados, por los anunciantes para motivar nuestro consumo. La batalla por el dominio de la tecnología 5G, en el que la empresa china Huawei es la más adelantada, en el fondo determinará quién regirá en los desarrollos tecnológicos en nuestro siglo.

Para Zuboffs “el capitalismo de vigilancia opera a través de asimetrías sin precedentes en el conocimiento y el poder que se acumula en el conocimiento. Los capitalistas de la vigilancia saben todo acerca de nosotros, mientras que sus operaciones están diseñadas para que no podamos conocerlas. Ellos acumulan vastos dominios de nuevos conocimientos de nosotros, pero no para nosotros”.

Hal Van, el economista de Google, nos pide que confiemos nuestra información privada como los haríamos con nuestro doctor o abogado, por el beneficio que tendremos para recibir un mejor servicio. Él nos promete un futuro promisorio.

Una manera fácil de pronosticar el futuro es predecir que lo que poseen ahora los ricos, lo tendrán en cinco años los de clase media y los pobres en diez años. (…) ¿Qué tienen los ricos ahora? Choferes. En pocos años todos tendremos acceso a autos sin conductores. ¿Trabajadoras domésticas? Pronto podremos conseguir robots que hagan la limpieza. ¿Asistentes personales? Eso es Google ahora. Esta área será un entorno intensamente competitivo: Apple ya tiene a Siri y Microsoft está trabajando duro para desarrollar su propio asistente digital. Y no te olvides de Watson de IBM. Por supuesto que habrá desafíos. Pero estos asistentes digitales serán tan útiles que todos querrán uno, y las historias de alerta que lea hoy sobre cuestiones de privacidad parecerán extrañas y anticuadas.”

En este escenario optimista, no debemos ver solo el árbol, hay que analizar el bosque. Como expone Zuboff, el capitalismo de vigilancia no es un tema tecnológico, sino de construcción de nuestra realidad social.

“El capitalismo de vigilancia es una forma de mercado que es inimaginable fuera del entorno digital, pero no es lo mismo que lo “digital”.

El capitalismo de vigilancia —continúa la autora— es una lógica en acción y no una tecnología. Es un punto vital. Los que dominan las plataformas quieren que pensemos que sus prácticas son expresiones inevitables de las tecnologías que emplean.

Para evitar estas asimetrías debemos regresar a la regulación del Estado (no de gobierno) en beneficio de las sociedades y por encima de los intereses de mercado.

Internet es el espacio público de nuestra era y su acceso se considera por la ONU como un derecho humano , pero está siendo privatizado de forma acelerada, sin dejar margen para otras formas de concebir a la red no relacionadas con el lucro.

El remedio es reivindicar nuestro derecho humano a la privacidad, no pensarlo como un tema anacrónico como quieren los tecnólogos, aprender a manejar nuestros datos, y exigir un pleno conocimiento de lo que hacen las plataformas con nuestra información.

Alemania ha dado un paso sin precedentes que puede sentar las bases para nuevas regulaciones ante las prácticas dominantes de las empresas tecnológicas. El Bundeskartellamt, el organismo nacional encargado de vigilar la competencia, ha prohibido a Facebook recolectar y cruzar datos de los usuarios de sus diferentes servicios, Instagram y Whatsapp, si no existe el consentimiento voluntario por parte de las titulares de los perfiles. Y por voluntario, el Bundeskartellamt entiende que no debe ser una imposición de la plataforma, sino que deben dar opciones a los usuarios. Si el usuario no acepta de forma expresa, Facebook no puede cruzar los datos de sus plataformas.

En el futuro, ya no se permitirá a Facebook obligar a sus usuarios a aceptar la recopilación y la asignación prácticamente sin restricciones de datos que no sean de Facebook a sus cuentas de usuario de Facebook. La combinación de fuentes de datos contribuyó sustancialmente al hecho de que Facebook fue capaz de construir una base de datos única para cada usuario individual y así ganar poder en el mercado. En el futuro, los consumidores pueden evitar que Facebook recopile y use sus datos sin restricciones. La práctica anterior de combinar todos los datos en una cuenta de usuario de Facebook, prácticamente sin ninguna restricción, ahora estará sujeta al consentimiento voluntario otorgado por los usuarios. Resolución del Bundeskartellamt

Facebook aún puede apelar la decisión. En su defensa publicó un comunicado en el que argumenta que popularidad no es dominio y que el mercado en redes sociales es más competido que nunca.La empresa refiere que el uso de la información en todos sus servicio les ayuda a proteger la seguridad de las personas como identificar de conductas abusivas y desactivar cuentas relacionadas con terrorismo, explotación infantil y la interferencia electoral en Facebook e Instagram. El caso está abierto.

Más allá de Facebook, la proliferación del modelo de negocios con los datos personales es la constante en internet. El reto es despertar la conciencia en las personas, sobre todo entre los adolescentes, de que su información es tan valiosa que muchos están dispuestos a lucrar con ella. Tomar el ejemplo la legislación de la Unión Europea es el mejor punto de referencia. Dejemos de ser el producto y seamos el sujeto que demanda transparencia en los usos de nuestros datos en internet. No nos convirtamos en la materia prima del capitalismo de Vigilancia como expone Zuboff.

Referencias:

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Infografía informativa de la Comisión Europea sobre la Nueva Regulación de Datos Personales.

data-protection-factsheet-changes_esdata-protection-factsheet-changes2data-protection-factsheet-changes_es3

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