Periodismo

Assange, Wikileaks o el periodismo de filtración

Al divulgar secretos de Estado y de algunos sectores corporativos, Wikileaks provocó un debate global sobre la información oficial que debe permanecer privada de la que puede publicarse.

A propósito de la detención de Julian Assange, fundador de Wikileaks, quien estaba asilado en la embajada de Ecuador en Londres, compartimos un texto, publicado originalmente en la Revista Mexicana de Comunicación, en 2011, que cobra vigencia porque se narra la historia  de las filtraciones por las cuales ahora es aprehendido el hacker australiano.

En julio de 2010, cuatro meses antes de que Wikileaks iniciara la difusión de los 251 mil cables de la diplomacia estadounidense, Julian Assange fue cuestionado en el foro de debate TED sobre cómo era posible que su organización, “su bebé”, como le refirieron, pudiera publicar en los últimos años más documentos confidenciales clasificados que todos los medios de comunicación del mundo juntos.

El australiano, de 39 años, respondió:

Sí ¿puede ser cierto? Es inquietante, ¿no? que el resto de los medios de comunicación del mundo estén realizando tan mal su trabajo y que un grupo de activistas sea capaz de publicar más de ese tipo de información que el resto de la prensa junta.i

Desde esta postura, Julian Assange suele mirar a los periodistas y fustigar contra los medios tradicionales en cada oportunidad. Algunos le han atribuido ser el adalid del periodismo. Él rechaza es mote y prefiere calificarse como un editor activista. De joven fue hacker. A los 20 años lo procesaron por penetrar el sistema de Nortel, la compañía telefónica canadiense. A él no le agrada que le llamen hacker porque percibe que devalúan su trabajo como periodista.

Sin embargo, en entrevista con Joseba Elola para El País, antes del cablegate, declaró que le parecería ofensivo que le llamaran periodista por los abusos que, a su parecer, ha cometido el periodismo en las coberturas de las guerras.

Al respecto dijo:

El mayor abuso es la guerra contada por los periodistas. Periodistas que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales.ii

En consideración de Assange, los medios tradicionales han abandonado el periodismo de investigación.

El peaje que pagas es caro: te crea enemigos, genera gastos en prevenir ataques judiciales, y se producen ofensivas contra los intereses de los editores. Yo creo que los lectores sí demandan periodismo de investigación, pero el coste por palabra en relación con otras formas de periodismo es alto, especialmente, el periodismo subvencionado por intereses especiales.

A su parecer, los poderes gastan millones de dólares para crear contenidos que después sólo son firmados por los periodistas, lo que califica como “contenidos tutelados producidos por empresas y Gobiernos”.

¿Cree usted que esto va a cambiar? ¿Cree que la revolución digital e iniciativas como Wikileaks traerán periodismo independiente?, le cuestiona Elola.

(…) Puede que lleguemos a un sistema en que haya una mayor fiscalización y acuerdos internacionales para suprimir la libertad de prensa o puede que vayamos a un nuevo estándar en que la gente espere y demande material que exponga más a los poderes; y un entorno comercial en que este tipo de exposición sea rentable; y un entorno legal en que esto esté protegido.

(…) Con nuestras acciones de ahora determinamos el destino del entorno mediático internacional de los próximos años.iii

Julian Assange es una figura que polariza. Algunos lo ven como héroe mientras que otros lo miran como un líder autoritario cuyo protagonismo opaca la misión de la organización que preside. Vargas Llosa considera que “más que un luchador libertario es un exitoso animador”.

Al divulgar secretos de Estado y de algunos sectores corporativos, Wikileaks ha provocado un debate global sobre la información oficial que debe permanecer privada de la que puede publicarse, ha puesto a trabajar a los gobiernos del mundo para mejorar sus controles internos a fin de evitar fugas de información, ha transformado la forma de difundir secretos oficiales en un mundo moldeado por los entornos digitales, ha cimbrado el concepto de transparencia enarbolando la bandera de la máxima difusión de información oficial, ha provocado que en los círculos periodísticos se pregunten cómo proceder frente a las filtraciones.

Parece pronto evaluar a Wikileaks sin caer en visiones entusiastas ni escepticismos a ultranza. Una forma de ponderar es revisar los efectos que sus filtraciones ya han provocado. Como muestra el caso finlandés.

En agosto de 2009 Wikileaks subió a la red información sobre el banco Kaupthing, el más grande de Islandia, que detallaba el nombre de otros bancos y accionistas a los que se les debía miles de millones de euros. Islandia había sufrido una crisis financiera en 2008 derivada del colapso bancario, por lo que el gobierno nacionalizó la banca. Divulgar la información era sensible. La cadena de televisión local RÙV se disponía a difundir los datos de Wikileaks cuando cinco minutos antes recibió una orden judicial que le prohibía hacerlo. De forma astuta, el canal no habló de la información pero mostró las imágenes del sitio web de Wikileaks, esto catapultó la fama de Assange en Islandia.

A partir de la censura se abrió el debate sobre la libertad de información. En un trabajo conjunto con políticos islandeses y expertos en legislación internacional, Wikileaks ayudó en la Iniciativa Islandesa de Medios Modernos, cuyo fin es proteger jurídicamente a las fuentes y las comunicaciones con periodistas. Se incluyen también medidas contra las demandas de difamación que tienen como fin censurar información.

La iniciativa se aprobó por unanimidad el 16 de junio de 2010 y fue considerada la legislación más avanzada del mundo en apoyar al periodismo de investigación y para evitar el acoso a los medios digitales por sus publicaciones. Se retomaron las mejores garantías a la prensa contenidas en diversas legislaciones de países como Bélgica, Suecia, Noruega, incluso de Estados Unidos. A Islandia se le ha calificado como las Islas Caimán del periodismo o como el paraíso de la libertad de expresión. Tanto así, que justamente Wikileaks mantiene alojado su servidor en ese territorio sin que sea bloqueado por ninguna orden judicial del exterior.iv

Este capítulo es sólo uno de los precedentes de Wikileaks, cuyas indiscreciones han puesto de mal humor a la mayor potencia del mundo.

En abril de 2010, Wikileaks difundió el video, grabado desde un helicóptero de combate del ejército estadounidense, en Bagdad, Iraq, en el que se muestra el ataque aéreo contra civiles a quienes se confunde con insurgentes. El saldo, 12 muertos entre ellos Namir Noor-Eldeen, periodista de Reuters y su ayudante. También resultaron dos niños heridos. Los hechos se registraron en 2007. El video tuvo más de dos millones de reproducciones en YouTube y fue transmitido cientos de veces en noticieros televisivos.v Esta filtración apenas sería el inicio de los dolores de cabeza para el Pentágono.

El 25 de julio de 2010, Wikileaks publicó 92 mil documentos militares de la guerra en Afganistán, que comprenden los años 2004 y 2009. Los documentos evidencian las muertes de civiles provocadas por soldados de EU y de los países aliados, bajas calificadas como daños colaterales. Además, se dilucidan conexiones entre la inteligencia paquistaní e informantes talibanes. La Casa Blanca acusó que se ponía en riesgo la vida de informantes al revelar sus identidades. En su defensa, el equipo de Wikileaks señaló que a la fecha ninguna persona ha perdido la vida por las revelaciones, además de que notificó a EU una semana antes de la difusión de los documentos para que tomara sus previsiones. Sin embargo, un vocero talibán detalló que habían creado una comisión para averiguar a las personas que espiaban y existía una lista de “se busca” con mil 800 afganos, cuyos nombres eran cotejados con los datos que divulgó Wikileaks.vi

Para publicar estos documentos, Wilileaks cedió en exclusiva a los diarios The New York Times, The Guardian y Der Spiegel un adelanto de la información, después liberó todos los expedientes. La intención era ganar mayor difusión.vii

El 22 de octubre, Wikileaks atestó un nuevo golpe informativo al publicar los Documentos de Guerra de Iraq, considerada la mayor filtración en la historia de expedientes clasificados del ejército de Estados Unidos, con casi 400 mil documentos en los que consta el uso sistemático de las torturas y se dan cifras oficiales de muertos por el conflicto, de las que se desprende que el 63% fueron civiles.

Para control de daños, el Pentágono instaló un cuarto de guerra con 120 analistas de inteligencia, con agentes del FBI dedicados exclusivamente las 24 horas del día, los siete días de la semana a vigilar los pasos de Wikileaks.viii

Wikileaks atizó el fuego cuando reveló una comunicación oficial, fechada en 2008, que evidenciaba los planes de Estados Unidos para destruir al portal. Seguramente se lamentaron de no haberlo hecho porque el 28 de noviembre de 2010, Wikileaks comenzó a publicar la mayor filtración de documentos clasificados en la historia, que ha evidenciado imposturas de gobiernos de varios países, entre ellos el mexicano.

En colaboración con cinco diarios de referencia internacional inició la revelación de los 251 mil cables del Departamento de Estado.

En Estados Unidos, The New York Times se encargó de difundir los cables bajo el titular “Cables filtrados ofrecen una mirada pura de la diplomacia de Estados Unidos”.

En Gran Bretaña, The Guardian refirió: “Filtración de los cables de la Embajada de EU vislumbra crisis diplomática mundial”.

En España, El País publicó: “La mayor filtración de la historia deja al descubierto los secretos de la política exterior de EE UU”.

En Alemania, Dier Spiegel: “Revelan la visión secreta de Estados Unidos sobre el mundo”.

En Francia, Le Monde publicó: “En el corazón de la diplomacia estadounidense”.

Cada diario trabajó el material por separado y seleccionó las historias que consideró de mayor relevancia para sus lectores.

Contrariamente de las críticas que Julian Assange suele hacer a los medios tradicionales, ha necesitado de éstos para difundir la información. La relación no ha sido tersa.

Los periodistas alemanes Marcel Rosenbach y Holger, quienes trabajan para Dier Spiegel, publicaron el libro “WikiLeaks, Enemigo Público” en el que detallan cómo fueron las negociaciones para acordar la publicación de los cables.ix

Revelan que en principio The New York Times no estaba invitado para dar a conocer el cablegate, porque Julian Assange se sintió herido debido a un perfil que publicaron sobre él los periodistas del Times John Burns y Ravi Somaiya.

En el artículo se retrata a Assange casi como un genio por la arquitectura informática y financiera que diseñó para mantener a flote Wikileaks, pero algunos de sus ex colaboradores explican que lo abandonaron “por lo que ven como un comportamiento errático e imperioso, y un casi delirio de grandeza sin par, con la conciencia de que los secretos digitales que revela pueden tener un precio en carne y sangre”, escribieron los periodistas.x

Los colegas de Assange se molestaron porque no quitó los nombres de las fuentes de inteligencia de las tropas de la OTAN en Afganistán en la información que fue publicada.

Además, NYT cuestionó la postura de Julian Assange frente a la detención de Bradley Manning, de 22 años, analista de inteligencia militar, el único acusado de filtrar a Wikileaks los documentos secretos de Estados Unidos.

Manning violó la red Secret Internet Protocol Router Network (Siprnet),altamente protegida y con información clasificada, la cual que permite el acceso a correos electrónicos y al sistema de Internet del Pentágono que esta disponible sólo a  militares autorizados.

Utilizando un disco con el rótulo de Lady Gaga, Manning ingresó al sistema, borró la música del CD y sustrajo los archivos clasificados.

Su peripecia fue contada a Adrian Lamo, otrora célebre hacker buscado por el FBI por penetrar las bases de datos del NYT. Manning le dijo, vía correos electrónicos, que tenía acceso ilimitado a numerosos recursos documentales y videográficos del Ejército y que había filtrado algunos de los más polémicos a Wikileaks.

Lamo se desmarcó y para evitar ser cómplice. Envió el contenido de las conversaciones con Manning  al Pentágono. La “garganta profunda” de Wikileaks había sido descubierta. xi

El soldado enfrentó un juicio que lo podía llevar a un máximo de 52 años en la cárcel. Amnistía Internacional acusó a EU de darle un trato inhumano al mantenerlo en una celda sin almohada, sábanas y ni accesorios personales y sólo le permiten usar ropa interior. Su abogado ha dicho que le despiertan cada cinco minutos.xii

Por obvias razones, Julian Assange nunca ha confirmado si Manning le filtró el material. NYT señala que Assange ha sido ambiguo frente a la detención del soldado. En una ocasión dijo que era un “daño colateral” y en otra se refirió a él como un preso político. Tras estas afirmaciones Assange no invitó a NYT para la publicación de los cables.xiii

Sin embargo, el diario británico The Guardian compartió la información sin el consentimiento de Assange. Esto tensó las negociaciones lo que llevó a considerar a los diarios a adelantar la publicación de los cables. Assange, por su parte, amenazó con difundir los 251 mil documentos de una sola vez.

El diario Dies Spiegel fungió como mediador. Le advirtió a Assange que si rompía trato con los británicos, ellos no cooperaría en la difusión de la información.

En ese momento terciaron las posturas y Assange sugirió convocar también a Le Monde y a El País para participar en la difusión, aunque tuvieron menos tiempo para procesarla.

Fue así como se concertó la divulgación de los cables, en la versión de los periodistas alemanes.

Discutimos y peleamos mucho con él (Assange) porque tenemos diferentes puntos de vista. Por ejemplo, nosotros no creemos en sus ideas conspirativas, ni en su visión destructiva del periodismo, además de que creemos que WikiLeaks requeriría de una estructura más democrática”, señaló el periodista Stark en entrevista al diario REFORMA.xiv

Daniel Domscheit-Berg, quien fuera el vocero de Wikileaks en Alemania, ha hablado claro y fuerte de los motivos que lo llevaron a su renuncia. A su parecer, Julian Assange ha recibido mucha atención por encima de Wikileaks.

Critica que se haya seleccionado a sólo cinco medios para divulgar la información de los cables. El disidente acusa es esto va contra el espíritu de Wikileaks porque considera que la publicación paulatina no es igual para todos ya que los medios escogidos tienen una ventaja competitiva respecto al resto.

Se crea así un mercado en el que los documentos se ofrecen a cambio de dinero. Y ahí empieza la pelea por quién será el primero en tener acceso a los próximos datos publicados.

Que esto no es algo trivial lo muestra el hecho de que en esta ocasión Wikileaks no le ha facilitado el material al New York Times. Han tenido que obtenerlo a través de The Guardian, simplemente porque su cobertura de los documentos acerca de la guerra de Iraq no fue lo bastante oportuna. Esto significa que Wikileaks ha dejado de ser neutral y decide de manera totalmente arbitraria con quién colaborar, declaró Domscheit-Berg al diario digital alemán Der Freitag.xv

Considera que las consecuencias son para el público que no puede consultar la información completa.

La era de las filtraciones no convence a todos. El filósofo Fernando Savater ha sido un duro crítico del efecto Wikileaks y la idea de transparencia total, a la que en un artículo para el Tiempo llamó “Transparentes abusos”.

El filósofo considera que hay dos tipos de transparencia, la de gestión y la de opinión o deliberación.

La primera es imprescindible en democracia: queremos saber a qué destinan los gobernantes nuestros impuestos, cómo defienden nuestras garantías y derechos, cuál es la justificación de sus decisiones políticas, etc…; la segunda es una agresión totalitaria contra el buen funcionamiento de las instituciones y la privacidad de las personas, ocupen cargos públicos o sean simples particulares. Confundirlas es parte de la actual imbecilización social, (…).xvii

El Premio Nobel Mario Vargas Llosa hace eco de estas afirmaciones:

Savater comprueba que en esa vasta colección de materiales filtrados no hay prácticamente revelaciones importantes, que las informaciones y opiniones confidenciales que han salido a la luz eran ya sabidas o presumibles por cualquier observador de la actualidad política más o menos informado.

El Nobel considera que las revelaciones Wikileaks destruyen brutalmente la privacidad de las comunicaciones en las que los diplomáticos y agregados informan a sus superiores sobre las intimidades políticas, económicas, culturales y sociales de los países donde sirven.

Vargas Llosa no concede nada a Julian Assange. En su pluma escribe:

No se trata, pues, de combatir una “mentira”, sino, en efecto, de satisfacer esa curiosidad morbosa y malsana de la civilización del espectáculo, que es la de nuestro tiempo, donde el periodismo (como la cultura en general) parece desarrollarse guiado por el designio único de entretener. El señor Julian Assange más que un gran luchador libertario es un exitoso entertainer o animador, el Oprah Winfrey de la información.xviii

Tras la andanada de acusaciones contra Wikileaks y su creador, por la publicación de los cables, Assange publicó un artículo titulado “No disparen al mensajero” en el diario The Australian en el que fija su postura y su visión del periodismo.xix

Considera que Wikileaks acuñó un nuevo tipo de periodismo: al que llamó el periodismo científico. Trabajan con otros medios para llevar información a la gente y demostrar su veracidad. El periodismo científico, a decir del autor, permite leer una noticia y dar un clic en línea para consultar el documento original en el cual se basa.

Acusó que pese a que cinco diarios también han publicado los cables, el gobierno de EU y “sus secuaces” enfilaron sus baterías para atacar a Wikileaks. Sugiere que esto ha provocado que se desvíe la atención del contenido de los cables.

Mientras tanto, algo en los periódicos está cambiando. Los medios tradicionales han comenzado a incorporar en sus plataformas un sistema estilo Wikileaks. The New York Times anunció que lanzará un sistema anónimo para que las fuentes puedan divulgar información. La cadena de televisión árabe Al Jazzera lanzó su Unidad de Transparencia para atraer a las fuentes que quieran revelar datos sobre gobiernos o corporaciones. Ya le han filtrado más de mil 600 documentos sobre las negociaciones de paz Israel-Palestina. También The Washington Post considera lanzar un sistema para facilitar las filtraciones.xx

Wikileaks más que instalar un periodismo científico, como lo propone Assange, ha redefinido el modelo de periodismo de filtración en la era digital.

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