Esto te ayudará a cumplir tus propósitos del 2020

La motivación no es suficiente para concretar nuestros propósitos. Existe otro componente que pasamos por alto y que los psicólogos han descubierto como el principal factor para cumplir cualquier meta: cambio de mentalidad.

Por mentalidad se entiende el conjunto de creencias y costumbres que conforman el modo de pensar, enjuiciar la realidad y actuar de un individuo.

Cambiar de hábito requiere pasar de la intención a la acción. Llevar propósitos a la realidad implica pensar distinto. Estos elementos son claves para evitar que nuestro entusiasmo se convierta en frustración por no lograr nuestros objetivos; hecho que encubrimos con infinidad de justificaciones para no afrontar que fallamos en nuestras promesas.

¿Por qué debemos esperar cada primero de enero para iniciar un cambio y no iniciarlo en cualquier momento?

Hacerlo es complejo, conlleva, antes que nada, reconocer nuestros límites. No es un asunto de echarle ganas. Cuando nos motivamos bajo la premisa de que podemos hacer todo lo que nos proponemos, nos ponemos una soga al cuello porque fijamos estándares de excelencia y compromiso que difícilmente alcanzamos.

Al anclar nuestra mentalidad en un objetivo tratamos de probarnos a nosotros mismos que todo lo podemos hacer. Sin embargo, esta manera de formular propósitos conlleva una alta autoexpectativa con el riesgo de incumplirse al enfrentar la realidad.

La mentalidad es el motor de nuestras acciones y para cambiarla se requiere comprender que tanto los componentes sociales, como el entorno en el que nos desenvolvemos, son tan importantes como nuestras resoluciones internas. Conseguir nuestros propósitos requiere esfuerzos personales, estrategias de acción para llevarlos a cabo y la ayuda de los demás.

No es cuestión de pensar que uno puede lograr todo lo que se proponga. No todos pueden ser Beethoven por más que practiquen 10 horas diarias en el piano. Es importante tener claros los límites de nuestras habilidades y a partir de ese punto es factible llevarlas a su máximo.

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Un cambio de mentalidad requiere romper con rituales. El hecho mismo de fijarse un propósito de año nuevo es un ritual. ¿Por qué debemos esperar cada primero de enero para iniciar un cambio y no hacerlo en cualquier momento?

También debemos evitar los determinismos del ser, el otro extremo en el que nos decimos que no podemos hacer algo por nuestra forma de ser: “no soy bueno para los idiomas”, “soy indisciplinado”…“así soy”.

Los determinismos del “ser” son fijados por nosotros mismos, y por las etiquetas que también recibimos de nuestro entorno. Son una camisa de fuerza.

Nos bañamos en el mismo río, pero no en sus mismas aguas. El río es nuestra personalidad, y las aguas que corren en él son nuestras circunstancias, todo el tiempo cambiantes.

Aunque poseemos rasgos de personalidad definidos, no actuamos de la misma forma dependiendo las circunstancias que afrontamos.

“Yo soy yo y mis circunstancias”, frase del filósofo español José Ortega y Gasset.

No siempre nuestras resoluciones, por altamente motivadas que estén, se llevarán con éxito a la primera. Lo importante es reconocer que dado que somos personas con limitaciones, las metas fijadas tendrán infinidad de obstáculos. Por ello hay que ser realistas y llevarlas a un plano temporal de realización, que contemple el corto, mediano y largo plazo. Quizás no logre bajar de peso en dos semanas, pero sí en un mes. Tal vez no aprenda inglés en un año, pero sí en dos.

Expectativas realistas y entender que no todo es sólo un asunto de voluntad, el entorno cuenta, son la base para emprender cambios personales.

Ejemplifiquemos con los que quieren dejar de fumar. Para dejar el vicio, primero se necesita reconocer las situaciones en las que suele encenderse un cigarro, identificar el nivel de dependencia. ¿Qué me lleva a fumar? ¿Qué parte es física, psicológica y social?

En el fondo hay personas que realmente no quieren dejar el cigarro, pero saben que el tabaco merma su salud. Entonces no hay ninguna convicción por abandonar el hábito, simplemente existe una consciencia de que fumar es dañino. Se formula un propósito, un deseo de ya no fumar, pero no existe un cambio de mentalidad. La persona se irá a la tumba fumando, pero con un montón de intentos fallidos por abandonar el tabaco. Cuando esto ocurre caemos en la Profecía del Armadillo, nombre del cómic italiano escrito por Zerocalcare (pseudónimo de Michele Rech) que expresa:

Se denomina “profecía del armadillo” a cualquier previsión optimista basada en elementos subjetivos e irracionales, disfrazados de lógica y objetividad, y destinada a alimentar penas, decepciones y frustraciones.

La-profezia-dell-Armadillo.pngPara evitar que cualquier propósito de año nuevo termine en la profecía del armadillo, debemos reconocer la dificultad de llevar nuestro propósito hasta su cumplimiento. Aceptar nuestras limitaciones y debilidades, y evitar determinismos nos aportará nuestras fortalezas.

Ser osados, dar el primer paso y un poco de buena suerte nos llevará al camino de los propósitos cumplidos.

“Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso”, cita atribuida al filósofo chino Lao-Tse.

Lectura recomendada: Dweck Carol (2007) Mindset The New Psychology of success. Estados Unidos. Random House.

Texto publicado originalmente en 2019, pero como cada año la gente se fija propósitos de año nuevo, también aplica para este 2020.

 

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